Una boutique que vendía respondiendo "¿precio?" en los comentarios. Le dimos un catálogo con carrito donde el pedido llega armado a su WhatsApp.
Tienda Vela es una boutique inventada para este proyecto, con la rutina de cientos de tiendas reales de Instagram. Cada venta empezaba igual: una foto en Instagram, veinte comentarios preguntando precio y talla, y una conversación de WhatsApp por cliente para armar el pedido. Escalaba mal y se perdían ventas por respuesta lenta.
Una tienda en línea "de verdad" — con pasarela, cuenta de usuario y comisiones — era demasiado para el tamaño del negocio. Y sus clientas ya sabían comprar por WhatsApp.
Es una barra que aparece abajo cuando agregas algo. Nunca sales del catálogo, nunca pierdes el hilo.
El mensaje llega armado: piezas, cantidades y total. La dueña solo confirma disponibilidad y cobra como siempre.
La ropa se ve mejor sobre marfil que sobre negro. La marca se siente calmada, no "tech".
El carrito vive en el navegador. Cero mensualidades de plataforma, cero dependencia de terceros.