Una parrilla criolla que vendía por Instagram y tomaba reservas a mano. Le dimos una web que hace lo único que necesita: abrir el apetito y cerrar la mesa.
Casa Brasa es un restaurante inventado para este proyecto, con un problema muy real: ya tenía clientes, los conseguía por Instagram. El problema era lo que pasaba después — el menú vivía en historias que caducaban, las reservas se perdían entre mensajes y nadie encontraba el horario.
No necesitaban "una página web". Necesitaban un lugar fijo donde el menú, la historia y el botón de reservar estuvieran a un toque, sin llamadas.
La foto del corte sobre la brasa ocupa todo el primer viewport. Antes de leer una palabra, el visitante ya tiene hambre.
Un solo llamado a la acción, repetido en nav, hero y cierre. No hay formulario: el mensaje de WhatsApp ya viene escrito.
Carbón cálido y acento brasa, con Fraunces como serif de display. Nada de "rojo restaurante" genérico.
Sin plantillas ni plugins. Carga en menos de un segundo y se aloja gratis. La web es 100% del cliente.